lunes, 5 de diciembre de 2011

Memoria de una lección

-Marcos Betanzos @MBetanzos
Fotografias: Sófocles Hernández
A Fernando González Gortázar lo conocí hace muchos años. Las primeras palabras de él –me ha dejado muchas- que se me grabaron fueron aquellas en las que indicaba que la arquitectura era algo así como aprender a volar. Lo escuché antes que nada, y me llamaba la atención sus referencias a José Alfredo Jiménez, teníamos hasta ese momento un gusto común, así de rápido.

 Me dejó claro algo: era un apasionado por lo que hacía, cosa sería y escasa. Pero cuando entramos al territorio de las ideas ya era una de mis referencias obligadas, comencé a buscarlo en algunos libros y notas periodísticas. Me interesaban sus ideas y temiendo la decepción de ver inconsistencias muchos meses después comencé a ver su obra. La sorpresa fue mayúscula: me pareció de la misma calidad y congruencia.

Un día nos encontramos quizá en 2005 en casa Gilardi y platicábamos cuando una señora muy bien vestida calló en el famoso logró de luz y agua realizado por Barragán por allá de 1976. El estruendo, el agua derramada y la conmoción de la mujer que gritaba: “está tan limpio que parecía un espejo y caí” marcó el inicio de una admiración cercana y una amistad siempre aleccionadora.

Hace meses lo encontré en el Museo del Papalote, era domingo y estaba acompañado de sus nietos, platicamos brevemente y me decidí: le propuse hacerle una entrevista “en forma” y así se dio esta publicación que tiene todos los defectos y méritos del mundo. Lo primero porque teniendo tanta admiración me fue doblemente complicado poder llamarlo por su nombre (a él no puedo dejar de decirle arquitecto) y permitirle a mi gran amigo Sófocles Hernández hacer su sesión fotográfica. Lo segundo, porque era uno de mis objetivos planteados cuando comencé a escribir en 2003. Ocho años después y teniendo el descaro de sentirme “listo” para publicar algo con él lo hice.

Fernando, gracias. Hay dos fotos que dan testimonio de esas pláticas, la convivencia y las lecciones recibidas. Sólo dos porque nunca antes me animé a sacar la cámara y esta vez tampoco pude, lo hizo Sófocles y para mí sus imágenes son un regalo, así que gracias a ambos.

No dejo de pensar si hubiera más personajes cómo él, que corrieran el riesgo de cometer errores pero de actuar bajo principios éticos y no sólo estéticos. Sigo pensando.


Aquí el link a la entrevista publicada en CyT. Noviembre 2011. http://www.imcyc.com/revistacyt/dic11/artquien.html


2 comentarios:

  1. Recuerdo aún cuando me hablablas de él de tu admiración por ahora tu amigo Fernando. Y también recuerdo aquel día de la señora que se siguió al espejo de agua.. Estas palabras tuyas me emocionan!!

    Me declaro fan de tu blog! :*

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